Este finde hemos inaugurado nuestra temporada viajera con un viajecito a Viena. Pensábamos que íbamos a encontrar un frió helador y un poquito de nieve, y al revés, hacia un sol enorme y se estaba muy a gustito (q envidia
, con la constante nube gris que habita en Milán).
Pues llegamos a Viena el viernes, tras haber aterrizado en Bratislava y reñir por una plaza en el bus que nos conducía a la capital austriaca.
El sábado comenzamos nuestra visita con la catedral, Stephansdom, y una subidita a la torre. Después tocó el palacio de Sissi Emperatriz, Schönbrunn Schloss. Tras un paseo por mercados navideños, el Rathaus y esa zona fuimos al Naschmarkt, donde comimos muy bien en una terracita y ¡SIN ABRIGO!, pero luego todo hay que decirlo, estábamos un poco congeladillas.
Concluimos el sábado con una visita a la Opera, entrada 3 euros de pie (podéis imaginaros que tampoco pretendíamos estar de pie las 4 horas que dura). Tuvimos la desgracia de que ese día la opera era una de Wagner llamada El Anillo de los Nibelungos, y no Verdi ni Mozart, que son bastante más entretenidos y más agradables musicalmente para mi gusto. No sé si fue la estridencia del sonido, la mala interpretación o el calor que hacía, pero vamos, que a los cinco minutos ya estaba en todos nuestros pensamientos pirarnos, y aguantamos 40 minutos como unas campeonas…
La noche en Viena nos llevo a un garito de lo más peculiar, de nombre Ost-club. Si de día habíamos visto la Austria fina (hay que decirles a los austriacos que son muy finos en todo, están muy orgullosos de eso), de noche fuimos a un sitio que era de todo menos fino. Este lugar en cuestión era un bar/disco con música del este, y estaban todos tan alegremente cantando canciones húngaras y croatas, pero parece que esto está muy de moda por ahí. He de confesar que a pesar de que al principio dije que era un antro, al final me divertí bastante. Pero ni comparación con el pijerío milanés.
Respecto a los austriacos que vimos, tengo que decir que Italia gana a Austria con diferencia.
El ultimo día, nos dedicamos a ver la zona de Museumsquartier y algunos mercadillos navideños. No teníamos tampoco mucho tiempo ya que teníamos que volver a Bratislava a coger el avión, a pesar de que salió con una hora de retraso y al final llegamos a nuestra casa a la 1.30 am.
En resumen, que ha sido un finde genial y que nos alegramos comprobar lo bien que están nuestras chicas por ahí. Este post se lo dedico a Aroa que nos cuido muy bien en Viena!!
